Peruchaenexilio’s Weblog

Las alemanas coquetean mejor

Julio 25, 2009 · 5 comentarios

Nunca pensé que tuviera tanto jale, o mejor dicho que sea tan atractiva en este lugar del hemisferio… Pero así como era cuero de barrio y de cobrador de micro en mi país, lo soy aquí para las lesbianas o bisexuales. Tampoco me imaginé que una mujer pudiera cortejar mejor que un hombre (ver Coqueteo animal… o alemán), ya que acá los hombres son un tanto “cómodos” digamóslo así pero eso también viene del comportamiento de las alemanas o europeas; ya me estoy pasando a otro tema que merece más de una entrada.

En el restaurante donde trabajo conocí a un par de chicas, muy guapas ellas, dándole lugar a ese típico “vamos a tomar un cafecito” que todo el mundo se dice cuando se van despidiendo, o cuando se sale de clases y yo por misia no lo podía hacer o porque me tocaba servirlos. Una de éstas chicas, delgada, delicada, guapísima y con una aura linda y agárrense chicos latinos, era además de todo eso, rubia. Y para que me envidien más era muy condescendiente conmigo. .. y como a esa hora no había mucha gente me conversaba a cada rato, preguntándome como siempre de donde era originalmente y las preguntas que están dentro del paquete, y tú de dónde eres.

De pronto, entre pregunta y otra me dice muy coquetamente, qué lindos ojos negros que tienes. Y ni qué decir de tu piel, se nota que es bien suavecita, y tu color, muy lindo. Su amiga ni se inmutaba. Luego hasta me sacó qué días trabajaba y a qué horas, pero que ella preferia venir cuando no haya mucha gente para así poder conversar más. Y mientras decía MÁS, se le agrandaban esos ojos cafés enormes, con un kg. de rímel. Cuando se fueron, hasta me dieron dos besitos y me dejaron una buena propina envuelta en servilleta roja y con un papelito con un “danke schön”.

Todo esto pasó después de una de mis desventuras con el sexo opuesto y hasta pensé en la posibilidad de conocerme más en otros aspectos. Para matar mi curiosidad, me cambiaron de horario y sé por otros colegas que preguntó por mi un par de veces. No la volví a ver más, pero me dejó con la piedrita en el zapato.

Bookmark and Share

Categorías: Uncategorized