Peruchaenexilio’s Weblog

Entradas de Junio 2009

Coqueteo animal… o alemán

Junio 30, 2009 · 3 comentarios

EL pianista del Café donde trabajo es un tipillo de 25 anhos, un tanto pequenho. Siempre va a tomar un capuccino con caramelo e iba con su novia que era unos 8 anhos menor que él… considerando que ella no había ni acabado la mitad de la secundaria. Un día, en una de sus venidas al café, vino con toda su familia, o sea papi, mami y hermano. El hermano, era casi todo lo contrario a él: mientras que el pianista llevaba siempre saco y camisa, el hermano estaba todo de negro, dizque estilo metalero.

Este hombrecito vestido de negro no me quitaba la mirada de encima, hasta me incomodaba un poco. Luego de ordenar 3 bebidas conmigo, me empezó a sacar información mientras le ponía azúcar a su café negro y me miraba detenidamente, como si estudiara la próxima pregunta, como si me desnudara en público. Así continuó el resto de la noche, sin sacarme la mirada de encima, hasta que llegó el momento de que se fuera. Me miró mucho más fijamente a los ojos y sin dudar soltó un ” fue lindo hablar contigo”. Me agarró de la mano y me estampó un pedazo de papelito en la mano, me guinhó el ojo y me dijo ” llámame, linda” y se fue… se fue sin darme la oportunidad de refregarle en la cara que ese papel con 12 dígitos me daba igual, y no porque el chiquillo no sea buen candidato, sino por esa patética manera de cortejar a una damisela hambrienta de amor y calor!

pon esa cara cada vez que se te vengan con esas

Pero ese no fue el único que usó esa estrategia tan rica. En una de mis primeras salidas a discos, estuve la mitad de la noche bailando y perdiendo gramos con un chico, alemán obviamente, que al final de la noche me aplastó un pedazo de papel con su número. Me agarró con dos dedos el mentón y me dijo “llámame”… Lo miré a los ojos y le mentí fervorosamente dándole un claro como respuesta. Y me fui decepcionada… de los hombres animales.

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Salidita de Au-pair

Junio 30, 2009 · Dejar un comentario

Mi primer fin de semana como Au-pair (ninhera)… ay, aún me acuerdo tan bien y fue en aquella oportunidad que comprendí de alguna manera u otra como funcionan los alemanes. Para recursearme de mi sueldo algo misero como ninhera le cuidaba los ninhos a una salvadorenha a la cual conocí por medio de mi familia anfitriona, ya que era mexicana la mujer, o sea mi jefecita.  La salvadorenha me presentó a una sobrina suya que venía de paseo por Europa, una chiquilla de 19 anhos que en realidad parecía de 25 o más porque se manejaba un cuerpo envidiable y ofrecía además una belleza peculiar y salvaje a la vez. Yo con 19 a su lado parecía una chiquilla de 15.

volviendo a casa

Èse día nos enrrumbamos para una discoteca de Francfort y yo con miedo proque tenía contados los 15 euros para toda la noche y la entrada ala disco ésta ya costaba 8 euracos. Pero pensé pues, algún rosadito me invitará algo, no?? Ese día fuimos 3 muchachas: la salvadorenha, una mexicana y la de la pluma eléctrica, moi, para servirle, de la linda y paradisiaca Cochabamba, donde el cielo nunca pierdo su azul.

LLegamos a la disco y pagué con dolor. No necesitamos ni 15 minutos para conocer a un par de gringos que estaban de paso y que acababan de volver de Irak. Empecé a bailar con uno hip hop tan cerca que la verdad me dejó quemando más calorías que cuando me iba al colegio en mi pueblo a pie.  Después de bailar como 4 canciones de casi 10 min. cada una, y de estar tan cerca a su cuerpo militar, me invitó una cerveza (Al fin, papito!). Las otras muchachas ya iban más avanzadas que yo, a mi me daba un poco de vergüenza hacer algo más que bailar con él tan pegadita, qué iban a pensar de mi las chicas?! Aunque ganas no me faltaban de tocar esos labios rojos y gruesos… Luego conversando con el green-go a duras penas con mi inglés de instituto vespertino hasta inermedio 5, el soldadito con corte escolar y ojos  celestiales me dijo:

- Do ya wanna go somewhere else? to another bar, or to a hotel?

Ay Dios, que digo, que hago. Cómo le explico a éste chico tan guapo, como de las películas gringas, que a mis pocas primaveras aún sigo intocable.

Ese día regresé a mi casa sin dinero ni gloria, hasta tuve que volver en tren “de negro”, o sea sin pagar.

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Sobre moren@s en NYC II

Junio 16, 2009 · Dejar un comentario

- Disculpe, dónde está el Grand Central?

- (no pues, cholita…) you are in Grand Central.

Y así me pasaba preguntando casi todos los 6 días que estuve yendo de Queens a Manhattan, dirección Naciones Unidas, a cualquiera que no ande tan apresurado… por no querer sacar el mapa pero yo siento y creo que sí me ubique.

LLegó pues, el último día de mi estadía en NYC, y conocí ese último día a un amigo de un tío mío que vivió en NY por más de 20 anios. Èste Sr. llegó hora africana, exactamente 1/2 hora tarde pero no sé por qué no me fui de la embajada de EE.UU, o sea el Fuck Don..lds, de la puerta no pasé obviamente. Y al fin llegó el Sr., con quien me fui también al terminal. Luego me dejó a mi suerte propia y me fui desde el Penn Station hasta el Newark. Pero antes ncesitaba mi ticket, busqué a alguienpara que me ayude y lo encontré. Era un moreno cuya disposición se le notaba a leguas.

Yo: Cómo me voy para el aeropuerto?

Moreno:  Ven, ven, ven. Ma´am!

Le gritó a la morena de abajo que hacía última llamada para el tren. Le preguntó si me podía esperar a que bajara para ir al aeropuerto.

- Sure!

Yo:  Pero espera que tengo que comprar mi ticket en la máquina esta.

No seas tonta, pues!, me dijo con sus gestos. “Vente yo te “aclaro”  el ticket, no compres nada.”

El moreno me ayudó a bajar mi maletota y cuando llegamos la mujer del tren nos miró con cara de ” que tontitos que son”: También hay ascensor.

Anyway, el moreno empezó a hablar con ella de banalidades, como que qué lleno esta el tren, que se demora sólo 20 min. en llegar y mientras yo, sacando mi billetera para pagar los 15 o 20 dolares que me tocaba pagar.

- Sube, no más, ya estoy arreglando.

Me subi y yo tranquilasa no más, total no estaba viajando ” de negro”. Cuando llegó otro colega de la morena, me regaló una mirada cómplice.

- Senior, me puede dar un boleto para el aeropuerto?

- Si, ahoritita vuelvo contigo. Ya vuelvo.

Nunca volvió y cuando me bajé del tren me buscó con la mirada, pero no me encontró… y ni modo que le levantara la mano y le dijera: Gracias por la jaladita!

Sólo Dios, el moreno y la morena saben qué historia fue inventada para que yo viaje de invitada.

A propósito, las boletas de pago que guardé de comida no me sirven para nada porque no me lo reembolsarán… Excelente!

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